martes, 3 de junio de 2008

Recuerdos del tiempo

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Esperaré a que vuelva ese sol ardiente, al que dejaré acariciar mi cuerpo, con sus dedos de seda, humedeciendo a su paso cada poro de mi piel.
Esperaré a que pasen los días sin un solo llanto, porqué vendrá. Sé que así será.
Y recordará el paseo que hay entre la ternura y la pasión, el deseo y el ahogo de un adiós.
No será un adiós, simplemente su maleta exploradora aún no quiere, no puede, descansar.
Me esconderé entre la arena mientras no está...
Jugaré con mis dedos, fingiendo no conocerlos.
Y volveré a esperar a ese sol cálido, que cada día me ayudará a despertar.

5 guiños:

Neander dijo...

suerte tiene el sol...

Anónimo dijo...

Ese día llegará, será soleado para dar paso a la noche más hermosa, de la que no querrá despertar; epidermis eruizada de deseo,ternura y mucho más. Mis besos encendidos te esperan

hombrepez dijo...

La sal del mar y el sol hace que cicatricen mejor las heridas...

Un abrazo

Inuit dijo...

Casi que prefiero el sol cálido, porque este sol ardiente achicharra, te vuelve carbón y ceniza.
Auroras

Lau dijo...

cuidado, a veces el sol también quiema

saludos