lunes, 5 de mayo de 2008

Perseguida




Hace ya algún tiempo que observa que la persiguen. Alguien le va detrás al mismo ritmo de sus pasos. Por las noches oye un eco de su caminar. Últimamente esos pasos se acercan más, siente como si le fueran a pisar los talones. Sale tarde de trabajar. Le asusta saberse observada tan de cerca. Empieza a acelerar su paso, a ritmo seguido. No puede pararse, alguien le va detrás. Busca entre las calles luz o gente que la pueda acompañar en estos momentos, pero no tiene mucha suerte. Sigue mirando atrás. Tampoco sabe si quiere ver quién hay pegado a ella, o prefiere mirar delante, seguro que llegará a alguna parte. Se mete en un portal. Enseguida se da cuenta de que no es muy buena idea propinarse una propia emboscada, entre su perseguidor y una puerta seguramente cerrada. Busca un escondite y se regala una trampa. No hay salida. Se para unos instantes y se aguanta la respiración. “Rápido, piensa” se dice. No logra pensar, solo actuar. Se da la vuelta, dispuesta a enfrentarse con quien sea. Ese debe ser su destino o su final, no hay más. Solo percibe un humo oscuro. No hay nadie más. Esa nube negra se mueve a su compás. Ahora se da cuenta. Es su propia sombra, codiciándola por su fragilidad, lleva tiempo que la quiere atrapar.

4 guiños:

Lewis dijo...

"La sombra es la luz que no se ve..."

Besos.

Abril dijo...

de eso se trata lewis, de eso precisamente...

Carome dijo...

La sombra forma parte de ti, lo quieras o no; intentar evitarla solo hace que te persiga de un lado a otro.

Lo mejor es enfrentarse a ella, moldearla a tu gusto, y sacarle partido cuando corresponda.

En determinados momentos no viene nada mal...

Abril dijo...

A veces uno se asusta de si mismo, y cree que le asustan los otros. Cuando realmente dices basta, y quieres afrontar lo que sea, te das cuenta de que en realidad hay que enfrentarse a uno mismo....

vaya rollo he metido por decir "que listos sois", jeje