martes, 28 de octubre de 2008

Vida en borrador

Sentada en el suelo como una niña, con la luz del fuego de la chimenea en su cara, revuelve en su historia. La leña incandescente resalta un rostro curtido con huellas de los años pasados. Aún así, sigue siendo bella. Escucha el crujir de la madera en medio de un silencio respetado. Su mirada sigue viva, su porte sereno y amable. Ha alcanzado lo que quería. Le costó, pero lo consiguió.

Ahora, sentada en el suelo a su edad, conmemora tiempos infantiles. Siempre le gustó sentir el calor cerca, muy cerca. Su padre solía decirle que un día se le quemarían sus largas y espesas pestañas de tanto arrimarse y mirar. Entonces ella movía un poco el trasero, como quien quiere ser precavido, echándose un poco para atrás. Pero al segundo volvía a estar pegada a la chimenea, no lo podía evitar.

Sigue sentada en el suelo y mientras los minutos marcan su paso vuelve a la realidad. Mira la llama ardiente como serpentea entre troncos. No le sorprende, está acostumbrada a la maravilla de tal espectáculo. Ella solo necesita formar parte de este juego, alimentando el ardor. El suyo y el del fuego. Apresa una a una esas cartas que dormitan a su lado, esas cartas que narran su historia (la pasada, no la que aun le pertenece), las mismas que la incitaron al insomnio, y con solemnidad las entrega al que tiene enfrente, a su aliado. Prenden con rapidez. Sonríe estoicamente.






Sentada en el suelo como una niña, a pesar de saber que ya son sus últimos días, tiene una certeza: consiguió reescribir su historia. El primer guión, el que arde ahora, se quedó simplemente en borrador.

5 guiños:

Carome dijo...

El fuego fascina, embruja, hipnotiza. Y además sentencia, destruye, lapida. Teniéndolo como aliado resulta de mucha utilidad para quemar "rastrojos". Teniéndolo como enemigo es el peor que es puede imaginar, ya que aquello que toca no vuelve a existir nunca como fue.

Muack

Rebeca dijo...

Mi padre siempre me dice que me voy a quemar las piernas, es que llamame rara, pero a mí me da por espatarrarme delante de la chimenea.

Genial este relato calentito para un día de lluvia y cielo feo como hoy.

Anónimo dijo...

¿Has pensado en escribir un libro?
Yo lo compraria. Me ha gustado mucho.

un abrazo

BORJA F. CAAMAÑO dijo...

Ese fuego hacedor de vida, de esperanza, y poderoso y cargado de rabia y maligno por su propia naturaleza.

Siempre fascinante.

Un saludo desde el Otro Lado.

hombrepez dijo...

En ocasiones lo que escribimos en borrador es mejor que la versión definitiva

Abrazos