martes, 13 de enero de 2009

Shhhhhhhh.....

Llegar a casa al anochecer de hielo de estos días y buscar  la calma cálida de tu hogar.  Ese calorcito que te abraza y el sofá y la manta que te recogen. No enciendes la tele, ni pones tu música de fondo, solo si apetece mucho después de un rato de haber llegado. Silencio y soledad….. Escuchar tus zapatillas moviéndose por la casa, tus manos revoloteando en la cocina, decidiendo  una buena cena merecida, hoy te vas a cuidar. Un vino entre las manos. Y al exterior, a lo lejos y como un murmullo, escuchas el ruido que te indica que el mundo sigue. Y te parece increíble en ese espacio enmudecido. Solo tú, escuchando lo que simplemente  provocas tú. Sonríes. Piensas que un día quizá alguien eche de menos ese ruido, el que tú haces al moverte por la casa aunque pretendas ser silencioso. Igual que en el olor, todos hacemos y tenemos nuestro ruido particular. Me gusta el silencio.  Y más me gusta  escuchar el rumor que provoco en silencio. Shhhhhhhhhhhh……y ahora, escúchate.


6 guiños:

Carome dijo...

La RAE dice:

Silencio: m. Falta de ruido.

Ruido: m. Ling. En semiología, interferencia que afecta a un proceso de comunicación.

Yo añado, incluso en la comunicación con uno mismo

Muack

Abril dijo...

Tienes razón, el ruido de fuera, el del día a día, en todas sus formas entorpece la comunicación.

El ruido que hacemos nosotros mismos nos delata, nos indica que existimos y estamos presentes, para nosotros, nuestros amigos, familiares o compañeros.

muack

Carome dijo...

El nuestro nos define

Rebeca dijo...

Hogar dulce hogar, yo también adoro llenar mi casa con mis ruidos, señal de que mi territorio es mío y pista a mi conciencia para saber que vivo.

Elle .* dijo...

Que genial texto!
Personalmente no me gusta el silencio, me provoca algo de temor, pues la falta de ruido me da la sensación de soledad.

Jeanne dijo...

Es verdad, es tan agradable llegar a casa y que esté caliente...que haya paz aunque la gente hable alto...calorcito y tranquilidad...ummm

Shhhhhhhh

:-)